Sobre ese fundamento (la fe de Jesús, las primeras
confesiones cristianas del NT), la Iglesia ha elaborado una serie de
"credos" que recogen la experiencia básica de Jesús, pero la van
traduciendo de una forma "orgánica", en claves que, al fin, son de
cultura helenista.
Estos credos posteriores, que hoy presento, son fundamentales, y entre ellos destacan dos: El Credo Romano (o apostólico, más simple y narrativo) y el credo Niceno-Constantinopolitano, más extenso, formulado para defender la fe contra unas determinadas herejías, en un contexto helenista.